Un niño venezolano se armó su propio videojuego en cartón porque no tenía dinero para comprarlo

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”, una de las frases más reconocidas del Principito para introducir esta historia.

¿Te acordás cuando eras chico la sensación al ver un juguete y las ansias por tenerlo? Esto le ocurrió a Rubén. quien quedó cautivado pero como sus padres no podían darle el gusto, puso en marcha su imaginación.

 

Como no tenía plata para comprar la consola de videojuegos de Super Mario Bross que deseaba, se la armó él mismo. Así, pequeño e ingenioso, pasó a la acción y activó su creatividad. Rubén reprodujo eso que tanto quería, usó cartón, hojas de dibujo, lápices de colores, tijeras y tapas de gaseosa. El resultado es maravilloso y tiene dos botones con los que mueve al personaje en niveles distintos (también dibujados por él y muy similares a los originales).

Escrito por Sofia P

Periodista